Según datos de Google, más de la mitad de las visitas desde el móvil abandonan una web si tarda más de tres segundos en cargar. Además, Google tiene en cuenta la experiencia de la página, y con ella la velocidad, entre los factores con los que ordena sus resultados. Una web lenta, por tanto, no solo resulta incómoda: cuesta clientes cada día sin que nadie lo vea en ningún informe.
Imágenes demasiado pesadas
Es la causa más frecuente. Una fotografía sacada directamente de la cámara o del móvil puede ocupar varios megas, cuando en pantalla bastaría con una fracción de ese peso. Multiplicado por todas las imágenes de una página, el resultado es una carga eterna.
- Reducir las imágenes al tamaño máximo con que se van a mostrar.
- Convertirlas a formatos modernos como WebP, que pesan mucho menos con la misma calidad.
- Cargar las imágenes que quedan más abajo solo cuando el visitante llega a ellas.
Demasiados plugins o plugins mal elegidos
Cada plugin añade código que el servidor tiene que ejecutar y, a menudo, archivos que el navegador tiene que descargar en todas las páginas, aunque solo se utilicen en una. Los maquetadores visuales pesados y los plugins que duplican funciones de otro ya instalado son los culpables habituales.
No se trata de tener pocos plugins, sino de que cada uno esté justificado y bien configurado.
Un alojamiento que se ha quedado corto
Los planes de alojamiento más baratos comparten un mismo servidor entre cientos de webs. Mientras el tráfico es bajo apenas se nota, pero en cuanto otra web del servidor tiene un pico de visitas, la tuya lo sufre. Una versión de PHP antigua o la falta de discos SSD también penalizan cada carga.
Sin caché ni optimización
Sin caché, el servidor construye cada página desde cero en cada visita. Con una caché bien configurada, sirve una copia ya preparada en milisegundos. A esto se suman otras mejoras que suelen pasarse por alto: comprimir los archivos, servir las fuentes desde la propia web y cargar primero lo que el visitante ve nada más entrar.
Cómo saber dónde está el problema
Herramientas gratuitas como PageSpeed Insights de Google dan una primera idea, aunque sus recomendaciones son técnicas y no siempre indican qué compensa abordar primero. Lo recomendable es medir, corregir lo que más pesa y volver a medir, empezando siempre por la versión móvil, que es la que Google utiliza para indexar tu web.
Si tu web tarda en cargar y no sabes por dónde empezar, una revisión de rendimiento suele bastar para identificar las dos o tres causas que concentran casi todo el problema.



